#CulturaDigital Planean abrir para el turismo una parte de la Estación Espacial Internacional

Mientras los seis tripulantes de la Estación Espacial Internacional (EEI) esperan la llegada de Cimon, un robot esférico dotado con inteligencia artificial con el que podrán interactuar durante su estadía, temen por una eventual invasión turística a sus instalaciones.

Sucede que la agencia espacial estadounidense está tomando acciones cada vez más concretas para privatizar una parte de su laboratorio espacial y una idea semejante está en los planes de la agencia rusa. La llegada de personal civil a los módulos de investigación es inminente.
La búsqueda de nuevos socios es consecuencia del poco interés que despierta este proyecto colaborativo en el gobierno de Donald Trump. El presidente de Estados Unidos ya advirtió meses atrás que no deseaba seguir financiando el laboratorio orbital en el que están trabajando la NASA y las agencias espaciales de Rusia, Japón, Europa y Canadá.
Lejos de quedar en una amenaza velada, el director de NASA, Jim Bridenstine, le confirmó a The Washington Post que está en conversaciones con varias compañías con el fin de formar un consorcio internacional que eventualmente se haría cargo de la operación de la EEI y la manejaría como un emprendimiento comercial en el espacio.
La concepción del gobierno estadounidense es que la EEI deje de recibir dinero público en 2024 y mantener la presencia de la NASA con dinero privado porque tampoco quiere que la agencia desaparezca de la Estación. En la actualidad, se le destina entre 3.000 millones y 4.000 millones de dólares al año, incluido el costo del transporte de suministros y de astronautas.
La primera empresa privada en llegar a un acuerdo comercial con la NASA es Axiom Space, cuyo gerente general, Michael Suffredini, hasta hace poco era el director del programa de la EEI. Esta firma con sede en Houston ya está organizando expediciones espaciales que comenzarán en dos años.
El programa incluye 15 semanas de formación y entrenamiento en el Centro Espacial Lyndon B. Johnson, el traslado en uno de los cohetes SpaceX de Elon Musk, los víveres, excursiones y equipos necesarios para la travesía. Pero para disfrutar esta experiencia de 10 días, el interesado deberá abonar la módica suma de 55 millones de dólares.
“Es un honor continuar el trabajo que la NASA y sus socios han comenzado, para concientizar sobre los profundos beneficios de la exploración espacial humana y para involucrar a más países y ciudadanos privados en estos esfuerzos”, destacó Suffredini.
Pero la apuesta es aún mayor. Axiom Space está desarrollando su propia estación -mezcla de hotel boutique, campo espacial para adultos e investigación de grado de la NASA- cuyo módulo se vinculará con la EEI. Para la decoración interior el elegido fue el artista industrial francés Philippe Starck, uno de los precursores del diseño emocional. La intención es que esté lista para 2022.
Mientras, la Corporación Espacial y Cohetes Energia (RKK), que fabrica naves y componentes para estaciones espaciales, reveló sus planes de modificar el módulo ruso para convertirlo en un hotel cinco estrellas. La inversión para este proyecto alcanzaría los 446 millones de dólares y tardaría de 5 a 8 años. “Nuestros módulos tienen entre 20 y 25 años y han agotado sus recursos. Se están volviendo menos eficientes para hacer experimentos y el trabajo. ¿Por qué no transformarlos en un hotel para el turismo espacial?”, sostuvo Vladímir Sólntsev, director de RKK.

 

Fuente: Clarín

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